Acercándose al micrófono, Jordan Peterson examina a la multitud, respira profundamente y les asegura que hay “una calculadora indescriptiblemente primordial, en lo profundo de ustedes, en la base misma de su cerebro, subyacente a sus pensamientos y sentimientos”. Esta calculadora es compartida por todas las formas vivientes, desde la langosta hasta el ser humano, según Peterson, y te dice cuál es tu “posición” en la sociedad y revela mucho sobre los hombres y las mujeres humanos. [i] “Busca tu inspiración en la langosta victoriosa, con sus 350 millones de años de sabiduría práctica. Párate derecho, con los hombros hacia atrás”, nos dice. En otras palabras, confía en tu biología profunda porque te guiará a hacer lo que es natural. Peterson, como siempre, está equivocado.

Lo que nos lleva a la langosta. A Peterson le encanta usar este robusto crustáceo como ejemplo de cómo la biología nos dice quiénes somos. Empero, cuando Peterson habla de langostas, en realidad se refiere a los animales llamados langostas con pinzas o langostas “verdaderas” (familia Nephropidae u Homaridae), también conocidos como bogavantes. Como sabe cualquier buen biólogo, también hay langostas espinosas, langostas resbaladizas, langostas rechonchas y una serie de otras criaturas llamadas langostas. Esas “otras” langostas tienen estilos de vida algo diferentes a los bogavantes, variación que Peterson ignora. No se debe ignorar la variación biológica, es la especia de la vida y la sustancia de la evolución. [ii]

Esas “otras” langostas tienen estilos de vida algo diferentes a los bogavantes, variación que Peterson ignora. No se debe ignorar la variación biológica, es la especia de la vida y la sustancia de la evolución.

En cuanto a las langostas con pinzas, existen unas 28 especies diferentes distribuidas por todo el mundo. Las langostas con pinzas generalmente tienen jerarquías de dominio estrictas y no interactúan mucho con otras langostas aparte de tener relaciones sexuales y competir por la comida. No es una vida demasiado emocionante o complicada. Este patrón de comportamiento está ligado a la biología, la historia evolutiva y la ecología de las langostas con pinzas. Los bogavantes, por ejemplo, no tienen una gran variedad de posibilidades para “ser” una langosta. Tienen una ventana bastante estrecha en su forma y función. Básicamente, cada bogavante alcanza una forma adulta, muy similar a todas las demás langostas con garras de su misma especie, bastante temprano en su desarrollo y sigue creciendo mientras vive. Todas las langostas con garras hacen en su mayoría lo mismo con cuerpos que son muy similares. Si tienen mucha suerte y no se las comen en algún momento, pueden vivir hasta unos 50 años y dejar mucha descendencia. Esto es lo que hacen las langostas. No es lo que hacen los humanos.

Todas las langostas con garras hacen en su mayoría lo mismo con cuerpos que son muy similares. Si tienen mucha suerte y no se las comen en algún momento, pueden vivir hasta unos 50 años y dejar mucha descendencia. Esto es lo que hacen las langostas. No es lo que hacen los humanos.

Los humanos no tienen una estructura corporal muy rígida ni crecen de la misma manera, no tienen los mismos sistemas sensoriales, nerviosos o digestivos, y no viven en un ambiente como el de las langostas con garras. Los humanos tienen sistemas neurobiológicos y sensoriales mucho más complejos y diversos, viven en la tierra, muestran mucha más variación en sus cuerpos y capacidades de comportamiento, y tienen sistemas sociales, tecnologías y culturas exponencialmente más complejas. Sin ofender a las langostas, pero los humanos son mucho más variados, dinámicos e interesantes (al menos para mí, pero probablemente no para las langostas).

Jordan Peterson cree que, debido a que las langostas tienen relaciones sexuales para reproducirse y viven de cierta manera que él parece admirar (esto es, ajustándose a jerarquías de dominio estrictas), puede extrapolar la “naturaleza” de las langostas a la “naturaleza” humana (porque los humanos también tienen relaciones sexuales para reproducirse). El error aquí es que Peterson está tomando un patrón biológico básico (el sexo para reproducirse) y asumiendo que, dado que dos tipos muy diferentes de organismos comparten este proceso biológico central, se puede considerar que comparten una “naturaleza”, una forma fundamental de estar en el mundo. Esa no es la manera en que funcionan la biología y la evolución. A pesar de compartir algunos procesos biológicos básicos y algo de ADN en común (como lo hacemos con la mayoría de los seres vivos), no podemos mirar a las langostas para entender qué es “natural” para los humanos. En pocas palabras, la biología de cada organismo es el producto de largas historias de evolución, generalmente en muy diferentes lugares, contextos, ecologías, etcétera.

Sin ofender a las langostas, pero los humanos son mucho más variados, dinámicos e interesantes (al menos para mí, pero probablemente no para las langostas).

La biología también está determinada por la vida del individuo a través de todas las variaciones en curso en los procesos y patrones de la genética, la epigenética, el desarrollo, la fisiología, etcétera. No se pueden comparar tipos de organismos completamente diferentes (por ejemplo, humanos y langostas, atunes y ñus, águilas y tiburones) y esperar que esto revele una verdadera naturaleza subyacente a toda la vida. Por ejemplo, las cosas que tienen alas y vuelan comparten algunas restricciones clave, como la gravedad y las limitaciones aerodinámicas en las alas, debido a los problemas del vuelo. Por supuesto que hay algunos patrones “naturales” muy específicos en común, pero, cuando comparas los detalles de sus vidas, un murciélago, una polilla y un cóndor son muy, muy diferentes en la forma en que viven y actúan en el mundo. Usar la biología básica de la reproducción sexual como una forma de identificar la “verdadera naturaleza” es simplemente incorrecto. Las langostas, los humanos, las ratas topo, las ballenas azules, los buitres, las mariposas monarca y las anacondas tienen sexo, pero ciertamente tienen formas muy diferentes de estar en el mundo.

No se pueden comparar tipos de organismos completamente diferentes (por ejemplo, humanos y langostas, atunes y ñus, águilas y tiburones) y esperar que esto revele una verdadera naturaleza subyacente a toda la vida.

La biología de cualquier organismo dado es un proceso dinámico de múltiples factores que interactúan (por ejemplo, genes, epigenética, células, tejidos y órganos) todos en constante interacción con su entorno y con otros organismos. Esta diversidad y complejidad biológicas rechazan las suposiciones de que hay una única “manera” de ser para todos los organismos. Cada linaje está formado por diferentes historias y procesos evolutivos, a veces estos producen rangos muy limitados de “cómo” ser un organismo (como en las langostas) y otras veces rangos muy amplios y dinámicos de “cómo” ser (como en los humanos). La biología no es estática ni es la única parte de un organismo que importa “de verdad”. La “naturaleza” de cualquier organismo es un conjunto dinámico de biologías, comportamientos y procesos ambientales, y todos estos elementos forman parte de su historia evolutiva y presente. Resulta que la evolución es realmente complicada…

La “naturaleza” de cualquier organismo es un conjunto dinámico de biologías, comportamientos y procesos ambientales, y todos estos elementos forman parte de su historia evolutiva y presente. Resulta que la evolución es realmente complicada…

[i] Peterson, J. (2019) 12 Reglas para Vivir: Un antídoto Al Caos, Editorial Planeta.

[ii] “Por ejemplo, muchos tipos de langostas parecen tener unos sistemas de comunicación realmente increíbles que emplean sus antenas, caparazones y la acústica del agua. Véase Takeru Nakamachi, Akira Asakura, Noritaka Hirohashi, Capítulo 4- Acoustic/vibration behaviors in crustaceans, Editor(s): Cheryl S. Rosenfeld, Frauke Hoffmann, Neuroendocrine Regulation of Animal Vocalization, Academic Press, 2021, pp. 39-54,ISBN 9780128151600.

 

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