Quienes tenemos la suerte de dedicarnos a la apasionante labor de contar historias de otros tiempos y de otros mundos sabemos lo que implica tener acceso a un archivo que nos brinde material para alimentar nuestras ideas y reconstruir fabulosos procesos. Nosotros no trabajamos en laboratorios en los que se puede ensayar una y otra vez con un fenómeno; nuestra principal ocupación está en las personas y su vida corriente — que, algunas veces, no resulta tan corriente—.

La diáspora vasca es producto de las vidas de algunos que, por cuestiones políticas, religiosas o simplemente económicas, se vieron en la necesidad de irse de su terruño; peor aún, la de embarcar a sus hijos con la esperanza de salvarles la vida. Efectivamente, al hablar de una diáspora, nos referimos a las grandes migraciones que se han hecho a lo largo de los siglos, que en el caso del País Vasco son dos las más importantes. La primera tuvo lugar durante los siglos XVI al XVIII, con la colonización de América, y la segunda acaeció durante el siglo XIX y primera mitad del siglo XX.  Migrar nunca es algo fácil, consideremos que incluso cuando existe cierta legalidad de por medio y esto supone ciertas garantías, lo cierto es que todo es incierto, y que, más allá de encontrar un mundo mejor, lo que se encuentra es un lugar extraño, con una forma de vida diferente, en algunos casos, con una lengua distinta y con una soledad abrumadora, como muestran los arboglifos dejados por los pastores vascos en Estados Unidos.  

La diáspora vasca es producto de las vidas de algunos que, por cuestiones políticas, religiosas o simplemente económicas, se vieron en la necesidad de irse de su terruño; peor aún, la de embarcar a sus hijos con la esperanza de salvarles la vida.

Cuando una persona sale de su país, la otredad abruma; se echa de menos la música, la comida, el idioma y de ahí surge la necesidad de buscar a otros que sean afines, personas de la misma región con las cuales compartir anhelos que permiten conformar auténticas redes sociales de asociación en pro de dar continuidad a todos aquellos referentes culturales que sostienen de un hilo su identidad. Lo anterior se convierte en el ancla que sujeta al migrante con sus raíces. Como consecuencia de esta necesidad, los vascos fundaron cofradías como la de la virgen de Aránzazu o san Ignacio de Loyola, posteriormente Colectividades y Centros Vascos a los que asistían y aún hoy asisten para compartir las noticias de aquella patria chica, para organizarse y así enfrentar la dura realidad que tenían por delante.

Pero, en el caso de los vascos, este afán de asociacionismo no quedó ahí, pues durante la segunda diáspora solicitaron crear delegaciones del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Desde ahí, se hacían gestiones administrativas, se transmitía propaganda y se daba a conocer la situación por la que atravesaban los vascos que seguían en España debido a la persecución política, al problema religioso o a la anulación del euskera, entre otras tantas cosas.

Cuando una persona sale de su país, la otredad abruma; se echa de menos la música, la comida, el idioma y de ahí surge la necesidad de buscar a otros que sean afines.

Koldo San Sebastian comenta en uno de sus libros que, para muchos vascos, el exilio comenzó en julio de 1936, aunque la emigración masiva se dio dos meses más tarde cuando las tropas de Emilio Mola invadieron Guipúzcoa. Es terrible imaginar siquiera que más de 110,000 personas huyeron hacia Vizcaya por temor a las tropas rebeldes de las que sólo se conocían las ejecuciones, asesinatos y “paseos” que hacían los falangistas, requetés y otras fuerzas de la región de Navarra.

Son muchas las formas en las que se pueden contar historias, en buena medida eso depende de las fuentes con las que contamos: documentos históricos o contemporáneos, bibliografía, fotografías, arte y objetos. Todo es útil, todo nos habla de qué, de cómo, de para qué y de cuándo se vivió. Dependiendo de la óptica con la que se observe un fenómeno histórico se puede llegar a comprender la dinámica social, o bien refutar ideas preconcebidas que nos impiden seguir avanzando en la comprensión del mundo.

Actualmente en el Archivo de la Diáspora Vasca se están recolectando y catalogando materiales que, en la mayoría de los casos, pasarían inadvertidos, pero que forman parte de un acervo cultural e histórico impresionante. Fotografías, cuadernos de notas, cartas y objetos que tenían las abuelas: todo eso hace la historia. Entre las curiosidades con las que cuenta el Archivo se puede mencionar el cuaderno de un pastor vasco que, entre cuentas y nombres de ovejas, escribió muchos versos; o el cuaderno de apuntes de un recién llegado a Nevada que aprendía a ser “un buen ciudadano americano”.

Actualmente en el Archivo de la Diáspora Vasca se están recolectando y catalogando materiales que, en la mayoría de los casos, pasarían inadvertidos, pero que forman parte de un acervo cultural e histórico impresionante.

Otro de los fondos con los que cuenta el Archivo de la Diáspora es la correspondencia generada por instituciones oficiales y, gracias a ella, se aprecia el arduo trabajo que el Gobierno Vasco realizó desde el exilio, la política exterior que se impulsó y con la que se consiguió ayudar a los vascos que habían emigrado. Con esta correspondencia se tiene también testimonio de las leyes que surgieron ya en los años ochenta para continuar auxiliando a estos exiliados que no consiguieron mantener una vida económicamente acomodada y que durante su vejez tuvieron que recurrir a Euzkadi en busca de ayuda.

No se trata de un archivo en el que únicamente se guardan cartas, periódicos y fotografías; como ya lo dije, cuenta con una colección de objetos donados por las diferentes Euskal Etxeak del mundo: camisetas, pañuelos, vasos, licores… todo aquello que deja entrever la presencia vasca en el mundo;  objetos personales como unas maletas que pertenecieron a la familia Madariaga y con las que hicieron largas travesías por mar y por tierra; parte de la vajilla de algunos hoteles fundados por vascos en Estados Unidos. Es un espacio en el que se pretende albergar lo histórico y lo contemporáneo, que permita escribir la historia de Euskadi, contada desde fuera. En este sentido es importante mencionar la gran labor que las Euskal Etxeak hacen al enviar donaciones en apoyo al archivo.

Es un espacio en el que se pretende albergar lo histórico y lo contemporáneo, que permita escribir la historia de Euskadi, contada desde fuera.

El fondo cuenta también con un número importante de publicaciones sobre la diáspora vasca: libros que se han publicado dentro y fuera de España, entre ellos un buen número de ejemplares de la editorial Ekin que fue fundada en Buenos Aires en los años cuarenta para promover la cultura vasca. También pueden encontrarse libros de principio del siglo XX, como el de Pierre Lhande, en el que afirmaba que “para ser un buen vasco hay que tener un tío en América”. La idea es que quede claro que “para usar este archivo, sólo hace falta curiosidad”, como bien ha dicho Borja Aguinagalde.

Finalmente, se debe decir que la creación del Archivo de la Diáspora Vasca es parte de un laudable proyecto, orquestado por Gorka Álvarez, que se encuentra al frente de la Dirección para la Comunidad Vasca en el Exterior, a donde se pueden dirigir para realizar donaciones de objetos, libros y documentos con los que se pueda enriquecer el extraordinario acervo.

Referencias

Guduak eta migrazioa: Euskal diasporaren artxiboa

Zortea dugunok eta beste garai edo mundu batekoak garenok badakigu zer dakarren materialez hornituko gaituen artxibo baterako sarbidea izateak, gure kasu honetan,  prozesu miragarriak berreraikitzeko sarbidea izateak, hain zuzen ere.

Laborategi batean behin eta berriz entseatu ahal da fenomeno bera baina gure ardura nagusiena pertsonen bizitza arrunta, eta batzuetan ez hain arrunta, aztertzea da. Gure esparrua ez da fenomeno bati buruzko entseguak behin eta berriz egin daitezkeen laborategia, baizik eta pertsona arrunt eta xumeen (eta ez hain arrunt ez hain xumeen)  bizimodua aztertzea.

Euskal diaspora batzuetan bizitzako gertakari batzuen emaitza da, arrazoi politiko, erlijioso edo ekonomikoengatik beren jaiotze-lekua utzi beharra izan  zuten gizabanakoen ondorioa. Zenbait kasutan  beren seme-alabak ontziratu egin behar izan  zituzten, beren bizitza salbatzeko esperantzarekin. Diasporari buruz mintzo garela, migrazio handiei buruz hitz egiten dugu, mendez mende egin diren horietaz. Euskal Autonomia Erkidegoaren kasuan, bi migrazio garrantzitsu daude: Lehenengoa, XVI. mendean izan zen, Amerikaren kolonizazioarekin, eta bigarrena, XX. mendearen lehenengo partean, Espainiako Gerra Zibilaren ondorioz. Migratzea ez da inoiz erraza izan, nolabaiteko legezkotasunak ez baitu egonkortasunik bermatzen. Migrazioaren inguruan dena zalantzazkoa da eta mundu hobeago bat aurkitzea baino areago, leku arrotza, bizimodu ezberdina, eta, kasu batzuetan,  hizkuntza oso ezberdina eta bakardade izugarria izaten zen migratzaileek topatzen zutena. Horren adibide ditugu, esaterako, euskal artzainek Estatu Batuetan utzitako arboglifoak.

Euskal diaspora batzuetan bizitzako gertakari batzuen emaitza da, arrazoi politiko, erlijioso edo ekonomikoengatik beren jaiotze-lekua utzi beharra izan  zuten gizabanakoen ondorioa. Zenbait kasutan  beren seme-alabak ontziratu egin behar izan  zituzten, beren bizitza salbatzeko esperantzarekin.

Pertsona batek bere herrialdetik ateratzen denean “bestetasunak” gainezka egiten du, eta bere jatorrizko musika, janaria eta hizkuntza berbera duten pertsonekin elkartzeko beharra sentitzen du, hots, antzekoak diren pertsonak bilatzeko beharra sentitzen du.  Eskualde berekoak direnekin elkartzeko beharra sortzen da eta horrela, irrikak partekatuko dituzten benetako sare sozialak sortzen dira. Horrela migratzaileek, beren nortasunaren erreferente kultural guztiei jarraipena eman diezaioketen hari bati eusten diete, aingura bailiran. Behar horren ondorioz, euskaldunek kofradiak sortu zituzten, hala nola Arantzazuko Ama Birjinarena edo Loiolako San Inaziorena. Gaur egun ere funtzionamenduan dauden elkarte edo gune euskaldunak dira kofradia horiek, herri txiki hartako berriak partekatzeko, antolatzeko eta uneko errealitateari aurre egiteko zeregina dutenak .

Baina euskaldunen kasuan, elkartzeko edo bat egiteko  ahalegina ez da hor geratzen;  bigarren diasporan EAJren ordezkaritzak sortzea eskatu zuten, kudeaketa administratiboak egiteko, propaganda transmititzeko eta Espainian jarraitzen zuten euskaldunek bizi zuten egoeraren berri emateko, besteak beste, Euskal Herrian bizi zuten  jazarpen politikoaren, arazo erlijiosoaren edo euskararen deuseztapenaren ondorio gisa.

Pertsona batek bere herrialdetik ateratzen denean “bestetasunak” gainezka egiten du, eta bere jatorrizko musika, janaria eta hizkuntza berbera duten pertsonekin elkartzeko beharra sentitzen du, hots, antzekoak diren pertsonak bilatzeko beharra sentitzen du

Koldo San Sebastianek bere liburu batean aipatzen duenez, euskaldun gehienen erbesteratzea 1936ko uztailean hasi zen. Migraziorik handiena bi hilabete geroago hasi zen, Emilio Molaren armadek Gipuzkoa inbaditu zutenean. Bizkaian 110.000 lagun izan ziren tropa errebeldeen beldurrez ihes egin behar izan zutenak, erailketak, exekuzioak eta ‘paseoak’ saihestearren. Dirudienez, falangistek, erreketeek eta  Nafarroako beste indar batzuek burutu zituzten ekintza horiek.

Istorioak kontatzeko historiaren iturrietara jo behar dugu: gaur egungo agiriak, agiri  historikoak, bibliografia, arte edo objektuen argazkiak; dena da erabilgarria, denak esaten baitigu nola, zertarako eta noiz bizi zen. Fenomeno bat hautematen duen optikaren arabera, dinamika soziala uler daiteke, edo munduaren ulermenean aurrera egitea eragozten diguten aldez aurreko ideiak ezezta ditzakegu.

Gaur egun, oharkabean igaro ez dadin, diasporaren Euskal Artxiboan materiala biltzen eta katalogatzen ari dira,  ondare kultural eta historiko izugarri hori alferrik gal ez dadin. Argazkiek, oharrez beteriko koadernoek, gutunek eta amonek zeuzkaten objektuek, historia osatzen dute. Artxiboak dituen bitxikerien artean bada  matematikako eragiketak, ardien izenak  eta bertso asko biltzen dituen artzain baten koadernoa. Nevadara iritsi zen baten koadernoak ‘amerikar ona’ izaten irakatsi zion.

Gaur egun, oharkabean igaro ez dadin, diasporaren Euskal Artxiboan materiala biltzen eta katalogatzen ari dira,  ondare kultural eta historiko izugarri hori alferrik gal ez dadin

Bitxikerien artean erakunde ofizialen artean bidalitako gutunak ditugu. Gutun horietan ederki antzematen da Eusko Jaurlaritzak erbestetik egin zuen lana. Gutun horietan ondo antzematen da Eusko Jaurlaritzak kanpo politikaren bultzatzaile gisa egindako lana eta emigratu zuten euskaldunei eskainitako laguntza. Aldi berean, gutun horiek 80. hamarkadan kanpoan edo atzerrian ziren euskaldunei emandako laguntzaren testigantza ere badira. 80. hamarkadan atzerrian ziren euskaldunei laguntzeko hainbat lege ezarri ziren.  

Gutun, egunkari edo argazkiez gain, artxibo horrek badauka dohaintza gisa emandako objektu bilduma osoa, munduko Euskal-etxeetatik ekarriak: alkandorak, zapiak, edalontziak, likoreak… Badira munduan euskal presentzia agerian uzten duten gauza pertsonalak, hala nola Madariaga familiarenak izan ziren maleta batzuk, itsasoz eta lehorrez zeharkaldi luzeak egin zituztenak; Bestalde, badira Estatu Batuetako euskaldunek sortutako zenbait hoteletako baxeraren bat. Gune horretan, Euskal Herriko  historia garaikidea bildu nahi izan da, kanpotik kontatua, etorkizunean idatzia izan dadin. Ildo horretatik, garrantzitsua da Euskal-etxeek dohaintzak bidaltzeko egiten duten lan izugarria  aipatzea eta aintzat hartzea.

Gune horretan, Euskal Herriko  historia garaikidea bildu nahi izan da, kanpotik kontatua, etorkizunean idatzia izan dadin.

Funts historikoak euskal diasporari buruzko argitalpen ugari ere baditu, Espainiatik kanpo eta Espainian bertan publikatu diren liburuak, hain zuzen ere. Argitalpen horien artean, besteak beste, 40ko hamarkadan Buenos Airesen euskal kultura sustatzeko sortutako Ekin argitaletxearen ale ugari eta XX. mendeko liburuak daude. Azkenengo hauen artean Pierre Lhande-rena da aipagarri; liburu horretan egileak esaten duenez, ‘Euskaldun ona izateko ixan behar da izeba bat Amerikan’.

Azkenean, Borja Aguinagaldek esaten duenez, “artxibo hau erabiltzeko kuriositatea besterik ez da behar”.

Amaitzeko, Euskal-diasporaren artxiboa proiektu miragarri baten kreazioa edo sorkuntza dela esan beharra dago. Guzti horren zuzendari Gorka Alvarez izan da, Atzerriko Euskal Komunitatearen zuzendaritzaren buru dena. Nahi izanez ero bertaratu ahal zarete  eta dohaintzak egin, hala nola objektuak, liburuak eta dokumentuak, aldez aurretik dagoen  altxorra aberasteko.

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